jueves, febrero 04, 2010

.... La Tapadera

%%% La mañana avanzaba y los operarios incrementaban gradualmente el ritmo de su producción. La pereza propia de las primeras horas de la mañana había ido desapareciendo poco a poco y el nivel de productividad en la sección se encontraba en el umbral máximo de la jornada. Daniel estaba satisfecho de su trabajo. Rutina y organización, esa era la clave, esas dos premisas creaban trabajadores especializados y automatas, y la automatización significa velocidad y eficiencia en las tareas. En gran medida era un logro personal suyo. Decidió salir de su escondite y hacer una ronda de control por la planta.

%%% Cuando la puerta de entrada a la sección se abrió, él se encontraba en el pasillo más alejado de ella, en el lado derecho de la sala. La reacción de los empleados le hizo sospechar que algún jefe había entrado en el recinto. Se acercó con paso ligero hacia el pasillo central y se sorprendió de ver al presidente y máximo accionista de la empresa. Los jefes intermedios solían visitar habitualmente las secciones que dirigían, pero ¿el Jefe?, no, él hacía una ronda mensual y ese mes ya había saludado a los trabajadores de esta sección. Daniel, sorprendido, se acercó hacia la entrada desde el fondo del pasillo.

%%% Según avanzaba hacia la entrada reparó en la tapadera, desvió su mirada hacia el suelo intentando divisarla en el horizonte, no la veía. Siempre la recogía y la tiraba a la basura, pero hoy no lo había hecho. ¿Quién iba a esperar que al Presidente se le ocurriera visitar la sección dos veces en un mes?, eso no había ocurrido nunca, al menos desde que él trabaja en la empresa. El Jefe iba saludando puesto por puesto a los operarios del pasillo central, había terminado de saludar a uno de ellos y se disponía a dirigirse hacia el puesto de trabajo situado justo detrás de ese. Solía recorrer los pasillos en una dirección primero y luego volver en la dirección contraria por el lado opuesto al que había comenzado. Cuando levantó el pie para caminar hacia el siguiente banco algo plateado destelló en su suela. Daniel lo vió. La tapa estaba adherida a la suela del zapato de seguridad que calzaba el mísmisimo Big Man de la compañía. Su rostro enrojeció. " Tierra tragame "- pensó.